diferencias entre calles romanas y calles musulmanas

 

Las calles romanas (trazado hipodámico) 

Un plan hipodámicotrazado hipodámico o trazado en damero, es el tipo de planeamiento urbanístico que organiza una ciudad mediante el diseño de sus calles en ángulo recto, creando manzanas (cuadras) rectangulares. El apelativo hipodámico proviene del nombre del arquitecto griego Hipodamo de Mileto (en griego: Hippodamos), considerado uno de los padres del urbanismo cuyos planes de organización se caracterizaban por un diseño m de calles rectilíneas y largas que se cruzaban en ángulo recto. Se utiliza un plano urbanollamado plano ortogonal,1 equirrectangularen cuadrícula o en damero. Las ciudades que presentan este tipo de planeamiento urbano tienen una morfología urbana perfectamente distinguible en su trazado viario.

Este tipo de planeamiento tiene la ventaja de que su parcelamiento es más fácil por la regularidad de la forma de sus manzanas. Pese a esta simplicidad aparente, este tipo de plan presenta algunos inconvenientes, pues prolonga la longitud de los trayectos. Para evitarlo se puede complementar con calles diagonales. Para aumentar la visibilidad en los cruces de las calles estrechas, se pueden diseñar edificaciones con chaflanes. Aunque no es un trazado adecuado en ciudades de abrupta topografía, sin embargo, la fuerte pendiente de las calles de San Francisco (un ejemplo de los más conocidos), es un inconveniente que constituye, precisamente, uno de los encantos de esta ciudad.2

c                                                                                                                                                                                                 calles musulmanas                                       

La visión del plano de una ciudad musulmana muestra, casi siempre, una red de calles estrechas, con trazados tortuosos y sin apenas espacios abiertos, enlazados por algunas calles largas, asimismo tortuosas y estrechas, que unen lo que fueron las puertas de las antiguas ciudadelas.

Algo parecido fueron las ciudades hispanomusulmanas, cuyo centro era la «madina» (medina en castellano), un espacio rodeado de muros donde se hallaba la Mezquita mayor y la alcaicería o comercio principal, alrededor del cual había una serie de arrabales («rabad») y barrios («hara») de diversa extensión y relativamente autónomos, con puertas que se abrían en lo que llegaron a ser unas calles principales.

Muchas veces, los barrios o arrabales amurallados, tenían una sola calle limitada por puertas que se cerraban de noche. Estos barrios y arrabales constituían, a semejanza de la «madina», una especie de ciudad independiente con su propia mezquita, sus zocos, tiendas,alhóndigasbañoshornos, etc.

La calle islámica, tortuosa y angosta que se cerraba por la noche, corresponde a un concepto de intimidad religiosa propio del Islam, donde la casa es una metáfora del Paraíso. Las calles secundarias y los callejones sin salida (adarves) abundan el las ciudades hispanoárabes donde también hallamos calles encubiertas con pasos que unían las partes altas de los edificios, o casas con sobrados o algolfas voladas similares a los saledizos de El Cairo, apeados con jabalcones y tornapuntas. Finalmente hallamos calles con arquillos, que cobijaban las puertas de cerramiento nocturno de los barrios y adarves o arriostraban los muros.

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